A 30 años del “puntarenazo”, un relato histórico de la protesta que vio y escuchó Augusto Pinochet

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La agenda de verano del general Augusto José Ramón Pinochet Ugarte siempre incluía viajes a distintas regiones del país. Fue así como en la noche del viernes 24 de febrero de 1984, llegó hasta Punta Arenas, (en su calidad de Presidente de la República de acuerdo a la Constitución de 1980).

En el aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo, se le apreció relajado. Estaba de vacaciones y quería visitar el Lago Blanco en la provincia de Tierra del Fuego y el Parque Nacional Torres del Paine en la provincia de Ultima Esperanza.

En Magallanes siempre hay tranquilidad, pensaron en su momento los asesores del militar. El sábado 25 muy temprano, Pinochet viajó a Porvenir, quedándose en Punta Arenas, su esposa Lucía Hiriart. El domingo 26 regresa desde la isla para estar presente en un acto público en su homenaje.

Sus “segundos”, apreciando que el viernes 24 hubo manifestaciones en contra del Mandatario en sectores poblacionales, quisieron asegurarse que en los alrededores de la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero, no haya conflicto alguno. Fue así, como enviaron a jóvenes que estaban haciendo su Servicio Militar en la guarnición de la austral ciudad, para que rodearan la plaza, junto a oficiales que también vestían de civil.

El Intendente, general de División, Juan Guillermo Toro Dávila, estaba nervioso por lo que podría acontecer, y así se lo confidenció al ministro Secretario General de Gobierno, Alfonso Márquez de la Plata Yrarrázaval, quien le respondió que no se preocupara porque los agentes de seguridad (CNI, Central Nacional de Informaciones)  tenían todo controlado.

El “Puntarenazo”, fue el inicio de un convulsionado año 1984 por las protestas sociales que se multiplicaron por todo Chile contra la dictadura militar. La nación vivía una profunda crisis política y económica. El ministro del Interior, era Sergio Onofre Jarpa Reyes y el país estaba bajo Estado de Emergencia; el Estado de Sitio, lo había levantado el propio Jarpa el año 1983, cuando asumió como ministro, pero lo repuso a mediados de 1984, fecha en que continuaban las detenciones cometidas por personal de la CNI. Miles de chilenos tenían prohibición de ingresar a su propia patria, viviendo un prolongado exilio y muchos otros sufrían la relegación. Una ley especial, daba mayores atribuciones al cuerpo represivo de la CNI. En la población “La Victoria” de Santiago, en una protesta vecinal, muere por una bala disparada por un agente, el sacerdote francés, André Jarlan.

Al término del año 1984, las cifras eran estremecedoras: 100 personas muertas por agentes del Estado: 82 hombres y 18 mujeres; 5.000 heridos y 10.800 detenidos.

La protesta

Los gritos de “¡Y va a caer!”, “¡y va a caer!”, y de ¡“asesino, “asesino!” los escuchó por primera vez el general Pinochet, en vivo y en directo, el domingo 26 de febrero de 1984, exactamente a las 12 horas. La protesta pasó a la historia como “el Puntarenazo”.

La ciudad, como ocurría siempre, en cada visita del general, autoproclamado “Presidente de Chile” por disposición plebiscitaria, se encontraba engalanada desde Tres Puentes, al ingreso de la ciudad, hasta la Plaza de Armas y calles aledañas al principal paseo público.

Aquel domingo, sin embargo, había tensión en el ambiente, por todo lo que estaba ocurriendo en el país, con protestas generalizadas contra el régimen de facto.

Las organizaciones sociales, la Asamblea de la Civilidad, entidad de los colegios profesionales y los partidos políticos excluidos de la vida republicana, habían organizado una serie de cabildos abiertos, al estilo colonial.

El primero se había realizado en noviembre de 1983 en el sector de Playa Norte y el último, el cuarto, el día viernes 24 de febrero de 1984, en la Iglesia de Fátima, ubicada en el populoso barrio 18 de septiembre. Al terminar el cabildo, los reunidos se dirigieron a la Plaza Manuel Bulnes, donde un vehículo, conducido por un estudiante universitario “nacionalista” que se dio a la fuga, atropelló a la multitud, dejando con las piernas fracturadas al manifestante de 21 años José Chiguay Coliboro.

En los acontecimientos fueron detenidos, Hernán Díaz, Jorge Gómez, Orlando Muñoz, Eddie Chaura, José y Atilio Barría Ojeda, Nury Vargas, Patricio Muñoz, Oscar Illanes, Ivan Hechenleitner y Epifanio Guineo.

El Estado de Emergencia se hacía notar en la ciudad. El clima era tenso cuando Pinochet llegó a la plaza principal. Sus partidarios en los contornos de ella y los opositores protestando en la vereda del frente, en las inmediaciones de la Iglesia Catedral.

Los gritos de “Viva Pinochet” y “asesino, asesino”, se fundían en patética opera wagneriana.

Los oficialistas: “Viva Chile Pinochet”.

Los opositores: “Y va a caer y va a caer”.

La orquesta se aprestaba a entonar el Himno Nacional de Chile. La banda de la V División de Ejército, estaba galana frente al Asta Monumental.

El intendente Toro Dávila, observando el cuadro, estaba nervioso, escuchando los gritos encontrados y apreciando como poco a poco comenzaban las escaramuzas de los golpes entre los asistentes, cuyos opositores viéndose sobrepasados por los soldados de civil, decidieron ingresar al templo católico, en la hora que comenzaba la misa de doce.

En el antejardín de la iglesia los manifestantes continuaron con sus consignas contrarias a la “visita”.

El presbítero Marcos Buvinic, a la sazón, párroco de la iglesia San Miguel, recordó en su momento: “Me culpaban a mí y algunas autoridades decían que me vieron allí, siendo que yo llegué después”.

La feligresía que ese domingo asistía a la misa en la Catedral terminó involucrada, quedando atrapada al interior del templo, sin tener vínculos con la protesta.

“Ese día yo estaba celebrando la eucaristía en la capilla Buen Pastor, en el sector Río de la Mano, y al término soy avisado de que tenía un recado por lo ocurrido en la Catedral. Cuando llego me encuentro con el templo rodeado y en su interior varios cientos de personas refugiadas tras la manifestación”, dijo Buvinic.

“Afuera había un ambiente de mucha agresividad y violencia, manifestada en los gritos de las personas. Casi todos eran conscriptos en tenida de civil que manifestaban su molestia en contra de quienes estaban dentro de la Catedral”, recordó el sacerdote.

Pinochet se preguntó: “¿Es la Iglesia la que está contra el Gobierno?”, afirmando enseguida que era triste apreciar a sacerdotes gritando. “Eso se vio, lo vieron ustedes, lo vi yo y todo el mundo que estaba allí”, precisó.

Toro Dávila, dijo que todo lo sucedido estaba “amparado por el sacerdote Marcos Buvinic, a quien vi personalmente”, espetó.

La Iglesia Católica, por intermedio del Consejo del Presbiterio, negó responsabilidades.

El sitio 

Cinco horas y 24 minutos, permanecieron al interior de la Iglesia Catedral más de 500 personas que allí se habían cobijado luego de los incidentes en la Plaza de Armas.

El obispo de Punta Arenas, Tomás González Morales, estaba en Italia, había viajado a Europa en su calidad de jefe de la Pastoral del Exilio de la Iglesia Católica de Chile, visitando en el viejo continente a su feligresía que se le prohibía el ingreso a su patria.

La radio “Presidente Ibáñez”, propiedad de la Iglesia Católica, informaba sobre la tensa situación que se vivía. De los golpeados por agentes de seguridad y efectivos del Ejército y de los detenidos por Carabineros.

Toro Dávila, al responder una pregunta del jefe de prensa de la emisora, periodista, Mario Romero Estrada, expresó: “Dígale…pero dígale al obispo…hay puros niños…puros niños metidos ahí”.

Y obviamente ese “metidos ahí”, significaba a la feligresía católica que estaba en la Iglesia Catedral, en horario de misa dominical y a los manifestantes cuyo templo los salvó de más de una golpiza.

Romero: ¿A qué cree usted que se debe esto?

Toro: “Se debe a que los están incitando los curas y otros gallos más que están metidos ahí gritando y diciendo otras cosas”.

Romero: Pero, por qué…por qué….

Toro: “por qué…por qué… (resto de la grabación inaudible por los gritos y abucheos).

¡¡¡Y va a caer…y va a caer, y va a caer!!!!….

¡¡¡Pinochet, Pinochet, viva Pinochet!!!

¡¡¡Asesino, asesino, asesino!!!

¡¡Viva Pinochet, y va a caer!!, los gritos en consignas de unos y de otros, se confundían en el diáfano día de verano de Punta Arenas, en aquel febrero de 1984.

Romero, terminaba así su despacho periodístico  para la radio católica:

“Hasta ahí las breves declaraciones formuladas al pasar por el intendente regional, en el momento mismo en que hacían abandono del lugar donde se habían desarrollado estos hechos. En este instante los manifestantes están prácticamente sitiados en la Iglesia Catedral, ya que existe un fuerte contingente policial alrededor de la iglesia y también numerosos conscriptos de civil”.

“Entre los detenidos, tenemos entendido que hay alrededor de una docena de personas, entre ellas figura el dirigente de Enap, José Ruiz de Giorgio y el presidente del Partido Demócrata Cristiano de Magallanes, economista, Carlos Mladinic”.

Pinochet, su esposa, sus ministros de comitiva, su intendente de Magallanes y los guardaespaldas, raudamente, caminaron hasta el hotel Cabo de Hornos, donde se hospedaba el visitante que por vez primera, escuchó y vio el repudio de la comunidad hacia su gestión.

En el hotel se concentró la febril actividad de los aparatos de seguridad para identificar, mediante fotos, a los manifestantes, “trabajo” al que se sumaron algunos magallánicos ligados a la actividad periodística.

Ministro

Poco antes de las 13 horas, en radio Presidente Ibáñez, el ministro Márquez de la Plata, testigo de los acontecimientos declaraba:

“Mire, yo lo encuentro muy lamentable que un grupo de jóvenes se haya refugiado en una iglesia para gritar consignas marxistas mientras se tocaba la Canción Nacional y mientras desfilaban los soldados con nuestra bandera. Yo lo encuentro una cosa despreciable y yo creo que ha recibido el repudio de la inmensa mayoría de la ciudad y el inmenso repudio de todos los chilenos bien nacidos”.

Romero: “El general Toro Dávila, dijo que ellos (se refiere a los que estaban al interior de la Iglesia Catedral), estaban incitados por los curas. ¿Ud., comparte esa opinión?”

Ministro: “Yo lo único que puedo decir es que todo esto se realizó dentro del recinto de una iglesia”.

Romero: “¿esto empeora la relación entre el Gobierno y la iglesia?”

Ministro: “No me voy a pronunciar sobre eso”.

Romero: “Hasta ahí las declaraciones del ministro Secretario General de Gobierno, Alfonso Márquez de la Plata, consultado por nuestra emisora, sobre estos incidentes ocurridos al mediodía de hoy en Punta Arenas. Al parecer se trata de la primera contra manifestación que se ha hecho contra el Jefe del Estado en una ciudad de nuestro país. Estamos tratando de hacer los contactos necesarios para saber la identidad de las personas que se encuentran detenidas en los incidentes de este mediodía. Los manifestantes continúan aún en la Iglesia Catedral, mientras un grueso contingente policial está apostado alrededor del templo católico de nuestra ciudad”.

A las 13.11 horas, Romero informaba: “Nos acaba de llamar un familiar del dirigente José Ruiz de Giorgio quien nos ha impuesto de la situación en que fue detenido este dirigente sindical. Se encontraba junto a su hijo, entre los manifestantes y al momento de ser detenido el hijo de José Ruiz de Giorgio el dirigente trató de defenderlo y por lo tanto también fue detenido”.

A las 13.20 horas, el periodista, informaba a través de radio Chilena, propiedad del Arzobispado de Santiago, los hechos que estaban ocurriendo en la ciudad:

“Los manifestantes que se pronunciaron contra la visita del Jefe de Estado en la ceremonia del izamiento de la bandera en la Plaza de Armas Muñoz Gamero, aquí en Punta Arenas, continúan aún en la Iglesia Catedral. Se desconoce aún el número de los manifestantes que se han refugiado en el principal templo católico de nuestra ciudad y Carabineros tiene acordonado totalmente el sector. Un fuerte contingente policial está rodeando la Iglesia Catedral. Los hechos comenzaron a sucederse pasado el mediodía cuando arribó el general Pinochet a la ceremonia del izamiento del pabellón nacional. Al momento de bajar del vehículo un grupo de manifestantes que estaban ubicados en la calle, frente al edificio Enap (Empresa Nacional del Petróleo) en calle Nogueira con José Fagnano (dijo Waldo Seguel) chiflaron y comenzaron a lanzar consignas contra el gobierno. A raíz de la acción de Carabineros, se refugiaron estos en la Iglesia Catedral, desde allí continuaron gritando durante toda la ceremonia del izamiento a la bandera y para ello se apostaron en las rejas de la Catedral y en los patios para lanzar las consignas contra el Gobierno. Numerosas personas han sido detenidas durante estos incidentes, entre ellos el dirigente del sindicato de Enap Magallanes, José Ruiz de Giorgio y el dirigente democratacristiano, Carlos Mladinic. Esas son algunas de las personas detenidas de un total de 12 ó 15 por lo menos que se tiene conocimiento que se encuentran en dependencias de Carabineros. En cualquier instante mayores novedades. Para radio Chilena, informó Mario Romero desde radio Presidente Ibáñez de Punta Arenas”.

Línea directa

La emisora católica, tenía una línea de comunicaciones abierta que unía la iglesia con los estudios de la radio, instalación que había realizado el técnico sonidista, Francisco Pérez San Juan. Esa conexión fue vital para que el periodista Romero, entrevistara al sacerdote Carlos Araya quien se encontraba al interior de la Catedral.

Araya: “Bueno la situación es más o menos como usted ha transmitido y todos conocemos… es de una tensión muy grande producto de toda la…del desfile por un lado y por otro lado la respuesta de los manifestantes que expresaron su descontento por muchas situaciones y se fue creando una tensión… y eso llevó, entonces a un nivel de preocupación, porque era inevitable un enfrentamiento”.

“Nosotros entramos…yo llegue a las 12.20 y comenzó la eucaristía y en la medida que se podía controlar a las personas que estaban en la afueras de la Catedral, ingresando al templo”.

“Actualmente están todas las personas…llena la catedral, esperando que se nos garantice que todas las personas puedan salir sin ser violentadas ni tampoco agredidas, como ya se nos ha dicho de frente”.

“Hemos sufrido amenazas de todos los tipos. Nos han faltado el respeto. No solamente al pueblo, a las personas, sino que también a la iglesia…una vez más. Yo quisiera expresar esto con mucho dolor y también llamar a la conciencia de los cristianos. Nosotros no vamos a soportar una vez más que se manipule y que podamos aguantar los insultos en torno a la iglesia y en torno a sus pastores. Nuevamente se ha expresado como en los días anteriores…también esta falta de respeto y violencia que lo único que hace es indignar y producir rabia a los cristianos”.

“Nosotros esperamos que las fuerzas de orden garanticen que todas las personas que están dentro de la Catedral y las detenidas…que puedan salir sin el miedo…que están esperando afuera, conscriptos y uniformados que puedan ser detenidos y puedan ser también violentados”.

“Esto es algo que todos conocemos y que todo sabemos de dónde viene, y que la Iglesia no está dispuesta a soportar”.

“Se ha acercado el mayor que está a cargo de controlar…Carabineros…él dijo que iba a tratar de despejar, pero no sé qué autoridad tiene, esperamos que él traiga una respuesta y nos garantice la salida”, dijo el cura Araya.

Más adelante, en otro despacho, Mario Romero relataba: “Desde el hospital regional se nos informa que el dirigente de Enap, José Ruiz de Giorgio fue internado con una fractura en el cráneo. Reiteramos, fractura en el cráneo. Está siendo tratado de urgencia en este instante en el hospital regional…”

Y continuaba el despacho, más tarde: “Ahora, desde el interior de la Iglesia Catedral, conversaremos con el padre Marcos Buvinic. Padre: ¿cuál es la situación?”

“La situación en este momento en la Catedral es la siguiente. Continúan todas las personas en el interior de la Iglesia Catedral…hay grupos de provocadores quienes gritan consignas contra las personas que están en el interior de la Catedral…están ubicadas por el frente…por la plaza, tanto por la calle Fagnano. Estos grupos están formados en su mayoría por conscriptos del Ejército que se encuentran de civil y entre ellos están varios tenientes…subtenientes que son los que con ellos realizan estas manifestaciones contra las personas que están al interior de la Catedral”.

“Cuando haya garantía de poder salir…esperamos hacerlo”, concluyó Buvinic.

Detenidos

A las 16.30 horas, el periodista  Romero, conversaba con la doctora Adriana Soto, médico y líder de un grupo civil que se oponía al dictador, quien dijo que al dirigente “enapino” José Ruiz de Giorgio se le sacó una radiografía de cráneo y que tiene una hematoma bastante grande. “Está consciente, no tiene mareos y el diagnóstico es un tec” (traumatismo encéfalo craneano).

Mientras se escuchaba por radio Presidente Ibáñez la entrevista con la doctora Soto, en el entorno de la Catedral, habían aún, conscriptos con cadenas y yataganes que escondían en sus ropas, dirigidos por un oficial, también de civil.

Luego de parlamentar con Carabineros, los sacerdotes, permitieron que los manifestantes y feligreses, hicieran abandono del templo.

A las 17.24 horas, Romero relata:

“Hace pocos instantes los manifestantes que estaban en la Iglesia Catedral, desocuparon pacíficamente el templo católico”.

Padre Buvinic: “Carabineros despejó el sector de alrededor de la Catedral, dispersó también a los grupos principalmente formados por conscriptos y algunos de civil que amenazaban a las personas que estaban dentro. De esa manera lograron salir las personas…que recordemos muchísimos de ellos, ancianos, familias, niños, salieron por calle Fagnano y se fueron a sus casas”, informó el presbítero.

Los detenidos, en los sucesos del “Puntarenazo” fueron, Eugenio Bahamóndez, José Ruiz de Giorgio, Carlos Mladinic Alonso, Pedro Díaz, Raúl Luis Lizama, José Luis Aqueveque, Vicente Gómez, Leonel Sánchez, Waldo Lorca, Juana Navarro, Julio Salas Barrientos, Hernán Aros, Susana Guerrero, Víctor Christie, José Mena e Iván Ojeda.

Por Gerardo Rafael Álvarez (El Pingüino)

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