Recortes de Prensa: Don Francisco inédito

El 19 de septiembre y después de 53 años de transmisiones, Sábado Gigante bajó el telón para siempre. Inimaginable no sólo para Don Francisco, sino para la industria televisiva la cual creía que el animador moriría con las botas puestas presentando el emblemático programa de entretención.

Espacio que empezó a idear desde que viajó por primera vez a Nueva York a estudiar sastrería, al igual que su padre. En la “ciudad de las luces”, quedó cautivado con un aparato que era capaz de funcionar como la radio y al mismo tiempo llevar la imagen al público. Decidió abandonar la costura para siempre.

Pero los inicios no fueron fáciles para este joven de apenas 23 años. Según consigna el diario “El Mercurio” del sábado 4 de agosto de 2012* (año en que el programa cumplió medio siglo de vida), Kreutzberger tuvo que sortear una serie de obstáculos. Una voz autorizada para contar los inicios de la carrera televisiva y del lado íntimo de Don Francisco, es Arturo Nicoletti, quien por 28 años fue el director de Sábado Gigante y testigo privilegiado de la evolución artística de Don Francisco.

De profesión ingeniero civil eléctrico, Nicoletti fue uno de los fundadores de la televisión chilena y en 1962 conoció a Kreutzberger, quien había sido recién reintegrado al Canal 13 tras ser despedido y estar un mes fuera de pantalla.

“Eduardo Tironi Arce (entonces director de la estación) suspendió a Mario porque todos lo encontraban ordinario, malo, pésimo. La gota que rebasó el vaso fue un copihue blanco. Una señora le entregó uno a Mario y él lo tiro así -hace un gesto de que tira algo con su mano hacia la espalda-. La gente del canal lo encontró atroz, y lo despidieron”, señaló al diario.

Pero las llamadas de telespectadores, algunos de ellos sus amigos y familiares, trajeron de vuelta al animador.

“Una vez fue a un evento donde estaba Enrique Maluenda y llegó muy afectado, porque es el gallo más inseguro que hay. Si yo le decía, “te ves mal” se podía hundir, capaz que incluso no hubiera salido el programa. Ese día llegó y me dijo, “oye, este gallo (Maluenda), increíble su facha, su ropa, todo”. Quedó muy mal”

El director que lo esperaba, aunque sin muchas ganas, era el propio Arturo Nicoletti. En 1962 no había transmisiones televisivas los sábados, por lo que integrar el primer equipo que trabajaría ese día no era una situación muy grata.

El primer premio que entregó Sábados Gigantes fue un corte de género auspiciado por Tricot. El primer personaje popular que apareció fue El Rey del Mote con Huesillo. Y la primera artista nacional que cantó ahí fue Fresia Soto, que interpretó una canción de Brenda Lee. Pero el inicio no fue fácil.

Los críticos de espectáculos no trataron bien al novel animador, no escribían bien su apellido y les daba lo mismo decirle gordo o feo. “Yo escuchaba lo que decía la gente, pero para mí él era un diamante en bruto. En el canal casi nadie le veía proyección, creían que sería de corta vida”, recuerda Nicoletti.

-¿Por qué le pasaron este programa a usted, si es que no le veían futuro?

-Porque todos decían que yo era el mejor director. El mejor productor que hubo en la TV chilena fue Gonzalo Bertrán, pero como director era malo. Yo fui el mejor director de la TV chilena, pero como productor era malo. Y por eso me traje a Antonio Menchaca. A mí, lo que me gustaba, eran las cámaras, el show, el circo.

-¿Qué tenía Mario Kreutzberger que en esa época lo hacía tan especial para usted?

-Era muy tenaz, muy trabajador y muy observador. Desordenado como él solo. Despelotado es la palabra que usábamos siempre para hablar de él. Esa era una de las grandes peleas que yo tenía con él. Si íbamos a grabar a las 3 de la tarde, él se aparecía a las 5:30. Lo hacía sin dar explicaciones o diciendo chambonadas. Decía: “Perdona, me quedé en panne con el auto”.

-¿Era poco riguroso con su trabajo?

-No, con su pega era riguroso, en eso es súper detallista, pero con el cumplimiento de los horarios era terrible y nos fregaba a todos.

PERSEVERANCIA

Nicoletti cuenta que Kreutzberger era un tipo perseverante, con recursos, que siempre lograba lo que quería:

-Una vez fuimos a hacer una película extranjera a Ecuador. Él se consiguió el auspicio, los pasajes, todo. El auspicio era de un diplomático ecuatoriano, pero cuando íbamos en el vuelo, José María Velasco Ibarra, que era el Presidente de Ecuador, se autoproclamó dictador. Cuando llegamos no había nada, ni Congreso, ni diplomáticos. No teníamos plata. Por suerte el gerente del hotel era chileno y nos hospedó.

“Después fuimos al Palacio de Gobierno y hablando con uno y con otro -él es muy tenaz- se consiguió al Presidente. Entonces, Mario dice: ‘Aquí nos encontramos en el despacho del Presidente del Ecuador, el señor Velasco Alvarado’. ‘Oye, Mario, para, te equivocaste’, le digo. ‘No, yo no me equivoqué’, me respondió, porque él era muy suelto de pierna. Entonces, el Presidente le dice: ‘No señor, yo soy Velasco Ibarra'”.

-¿Y le dio vergüenza?

-No, nada, si la ignorancia es así. Mario no tenía vergüenza de nada.

“Mario te apoya hasta que le sirves y después ya no. Si no sirves, chao, es lo que le pasó a Leo Caprile”

GUATÓN COPIÓN

Este era el otro apodo de Don Francisco a principios de los 80. Se lo ganó porque muchos de los concursos del programa eran copiados de algún espacio extranjero. Arturo Nicoletti entrega un dato: Kreutzberger tenía parientes y amigos que le mandaban videos con los programas para copiar, semana a semana.

-Por ejemplo Pepe Yeruba era un presentador normal, pero Mario le dijo, “no po’ viejo, no es así la cosa”. Y le pasó un video con el presentador al que tenía que imitar. Estuvo una semana viéndolo una y otra vez, hasta que le salió igual.

Otra de las cosas que copió fue el modo de vestir de los animadores americanos que usaban chaquetas a cuadros, o de un color con solapas de otro. Un estilo que ayudaba a que algunos lo siguieran catalogando de ordinario.

-La gente decía, “a mí, Don Francisco no me gusta porque es muy ordinario”. Eso me afectaba, era como una cuchillada, pero me empecé a dar cuenta de que lo veían igual.

-¿Y quién lo quería?

-Casi nadie lo quería.

-¿La gente de los estratos más bajos tampoco?

-Tampoco; no lo conocían. Chile era distinto. Me parece que Sábados Gigantes produjo un destape en cómo se percibían las cosas. Antes, este país era un desastre. Estaban todos curados en la calle, peleaban, mal vestidos, todos apocados.

“Él recibió el ataque de la Unidad Popular. Decían que era un programa alienante, porque se mantenía el circo mientras estaba la embarrada en la calle”

COMPLEJOS Y AUTOESTIMA

Mario y Arturo se tenían confianza y aprendieron muchas cosas juntos: él, a ser más despeinado; Don Francisco, a cómo pararse en el escenario, a no gesticular. No era fácil que lo escuchara, pero con el tiempo el ingeniero desarrolló una manera de convencerlo.

-Para él, las cosas se arreglaban en el camino, para mí, no. Para mí la consigna era: esto hay que ordenarlo para que salga. Cuando empezamos a grabar los programas, él no podía hacerlo en desorden y me decía, “no puedo, sicosomáticamente no puedo”. Esa palabra era típica suya. Y yo le decía, “sí  puedes”, entonces él se equivocaba y me quebraba la mano. Luego empecé a jugar póker con él: una vez Don Francisco quiso hacer un campeonato de besos. A Nicoletti no le pareció una buena idea, porque estaban en el canal de la U. Católica El animador insistía que sí.

-Entonces, le dije, “ya, Mario, vamos a hacer el concurso de los besos va a ser así y asá, tal vez sea medio ordinario, pero qué nos importa”. Y ahí me dijo, “mmm, mejor que no”. Él era así.

-¿Usaba la misma táctica con cosas que siempre le han criticado, como la ropa?

-Se vestía horrible, como la Vivi, que era una porfiada. Una vez le dije: “Pero Vivi, cómo” y me dijo: “No po’, ¿por qué voy a cambiar? Y le contesté: “Estás igual que tu papá 30 años atrás”.

Mario Kreutzberger tenía problemas con su cuerpo. Se encontraba feo, y según Nicoletti, se comparaba permanentemente.

-Una vez fue a un evento donde estaba Enrique Maluenda y llegó muy afectado, porque es el gallo más inseguro que hay. Si yo le decía, “te ves mal” se podía hundir, capaz que incluso no hubiera salido el programa. Ese día llegó y me dijo, “oye, este gallo (Maluenda), increíble su facha, su ropa, todo”. Quedó muy mal.

Enrique Maluenda fue su gran competidor. El único que le ha ganado un programa.

-¿Qué es lo que más le dolía a él?

-Que nos encontraban ordinarios. Me decía, “estos tal por cual no entienden nada”.

Nicoletti entonces le comentaba: “Tenemos que tirar el programa para este lado, no presentar tantos números guachacas. Ir matizando con los Huasos Quincheros”.

DON FRANCISCO Y EL GOLPE

-Los golpes venían de todos lados. Él recibió el ataque de la Unidad Popular. Decían que era un programa alienante, porque se mantenía el circo mientras estaba la embarrada en la calle. Y le pedían a Mario que se definiera políticamente. A mí también. Pero nunca lo hicimos.

Según cuenta en su biografía, poco antes del golpe, Don Francisco pensaba irse a trabajar a Puerto Rico.

-Mario siempre pensó en el futuro. Es un gallo que pensó el éxito que tiene hoy. Me acuerdo que una vez me dijo: “Voy a estar en la tele 20 años”; yo le respondí: “No, porque ganas plata, tienes prestigio y estás haciendo lo que te gusta. Con esos factores no vas a abandonar nunca”.

MANDOLINO

Uno de los mitos que han acompañado a Kreutzberger en sus 50 años en la televisión son los conflictos que tenía con miembros del equipo. Uno de los más bullados fue el caso de Mandolino. Nicoletti cuenta cómo sucedió.

-Mandolino era flojo, flojo. Él ahora habla mal de Mario, pero las cosas no fueron así. Ellos hicieron buena comparsa, pero después Mandolino se creyó el cuento. Empezó a decir que Don Francisco era Don Francisco porque estaba él. Y se comenzó a picar, porque Mario siempre hacía eso de juntémonos a las dos y llegaba a las cuatro. Y no lo recibía. Pasaba lo mismo con toda la gente y entonces las personas se empezaban a encrispar. Yo entiendo a Mario, estaba agotado.

-¿Era déspota?

-No, estaba agotado no más.

-¿Y él supo que Mandolino lo pelaba?

-Seguro . Un día  Mario llegó al canal y dijo: “A mi ningún garabato me afecta, me pueden decir hijo de p… y para mí, maní”. Él, con eso, puso una coraza. Ahora, si un gallo le hacía una zancadilla, se vengaba.

-¿Cómo?

-Cuando un gallo se iba a otro canal, nunca más entraba al programa. Él y Menchaca eran así. Una vez la Gloria Simonetti lo hizo y la castigaron, estuvo un año fuera del programa. Había que poner a la gente en vereda y está bien, así funcionaba mejor.

Cuando Don Francisco fue a probar suerte a Estados Unidos, Nicoletti hizo los dos primeros programas.

-¿Por qué no se fue con él?

-Él quería, pero yo le dije que no, que jamás sería empleado suyo.

-¿Por qué?

-Porque Mario te apoya hasta que le sirves y después ya no. Si no sirves, chao, es lo que le pasó a Leo Caprile. Lo sacó de la radio, lo puso en el programa y el canal dijo que no y Mario lo dejo ahí no más. Y chao.

-¿Usted conversó de eso con él?

-Claro, y me dijo, bueno si no se dio la cuestión, no más. Y tenía razón.

“La consagración definitiva vino con la primera Teletón, el 78. Una cosa descomunal, él la sacó adelante contra viento y marea. Hasta ese momento nosotros hacíamos pequeñas ayudas, montábamos un par de mediaguas en la población Las Turbinas, una garita de paraderos en tal parte”

PRÓXIMO DESTINO: MIAMI

Cuando Kreutzberger se fue a hacer los programas de prueba a Estados Unidos, le dijo a Menchaca, a Nicoletti y a Valentín Trujillo que se fueran con él. Eleodoro Rodríguez Matte les prohibió ir. Antonio Menchaca renunció, mientras que Nicoletti no,  y se quedó en Chile.

Hacer dos programas en Estados Unidos fue muy complicado. No les resultó nada. Los programas que grabaron tuvieron que editarse más de 30 horas y ni así sirvieron.

Nicoletti dice que Valentín Trujillo le comentó: “Ganaste por nocaut sin siquiera subirte al ring”.

-Para que veas tú como es Mario. Yo hablé con él cuando llegó y le pregunté cómo le había ido. Me dijo que bien. Yo ya sabía la verdad. Dos o tres semanas después me llamó y me dijo: “Por favor, ¿podrías ir a grabar dos programas?”. Yo me moría de ganas de ir y, además, él es mi amigo, así es que le dije que sí. Pero nadie tenía que saber. El día sábado que teníamos que viajar me traje mi maleta. Mario la cambió de auto y nos fuimos.

“Los cubanos eran flojos, flojos, pero grabamos y todo salió bien. De esos dos programas, uno requirió una hora de edición y el otro, ninguna. Después me dijo que fuéramos de nuevo, pero le dije que no. En el canal habían sido súper gente porque todos supieron que fui a ayudar a Mario a Estados Unidos, pero nadie dijo nada. No podía ir de nuevo, eso era abusar”.

-¿Por qué él decidió ir Estados Unidos?

-Yo lo alenté, porque tenía muchas ganas de dirigir en el extranjero. En el canal dijeron “hagan un piloto”, ellos pusieron las condiciones: todo fue armado desde la gerencia, la música, los invitados. Después nos dijeron que hiciéramos otro programa más, corrigiendo al anterior y después otro más. Un día fui a hablar con Alfredo Abad, que veía toda la programación y la venta al extranjero, le pregunté qué había pasado y me dijo: “No, esta cuestión esta aquí en el cajón, ni la hemos mandado para el extranjero”. Yo me sentí ofendido. Le conté a Mario y se indignó. Y ahí dijo: “Ya, vamos a ir todos y vamos a hacer un programa afuera y les vamos a enseñar a estos h…”. Es que él sentía que lo pisoteaban porque lo encontraban ordinario.

-Mario siempre fue mañoso; por ejemplo, nunca firmó los contratos hasta el último. Cuando le preguntaban, él siempre decía “mira, voy a ver si sigo”. Hasta que  don Eleodoro una vez le mandó a decir con un suche que le iban a pagar lo que quería. No lo recibió. Mario también era jodido.

En Estados Unidos, Don Francisco era su propio maquillador, vestuarista, se lustraba los zapatos él mismo. Así partió haciendo Sábado Gigante, sin “s”.

-¿Allá Kreutzberger se refinó o se achuló?

-Se achuló. Es cosa de ver, Mario con el mínimo esfuerzo allá gana, pero en Chile no.

-¿Por qué él quiso hacer Noche de Gigantes?

-Para darle un pelaje distinto a su personaje. Y eligió a un personaje muy malo para acompañarlo. Lo hacía para resaltar más. Siempre se rodeó de gente más penca. Esa norma, la de un acompañante, la inventó él. Yo le decía: “¿Cómo puedes poner a este gallo? “No, pero si el gallo es bueno, tiene potencial”, me contestaba. Y yo no entendía nada. Después me di cuenta de que era un vivaracho, ponía a pura gente penca.

– ¿Y se lo confesó alguna vez?

-No, él nunca confiesa nada. Una cosa que te dijo acá, luego allá te dice no, “eso es mentira, yo nunca te dije eso. Oye, sácatelo de la cabeza”. “Pero,  Mario, si tú me lo dijiste”. “Yo, jamás”. Es fregado en ese sentido. Bueno, pero hizo Noche de Gigantes, porque él quería tener otro pelo, afirularse. No era que quisiera ser empingorotado en absoluto, quería ser aceptado por todos. Él buscaba la aceptación.

LA TELETÓN

-¿Cómo fue que Mario Kreutzberger se consagró?

-La consagración definitiva vino con la primera Teletón, el 78. Una cosa descomunal, él la sacó adelante contra viento y marea. Hasta ese momento nosotros hacíamos pequeñas ayudas, montábamos un par de mediaguas en la población Las Turbinas, una garita de paraderos en tal parte.

-¿Por qué lo hacían?

-Para hacer obras sociales y por el show.

-¿No había una ideología detrás estilo “tenemos que ayudar”?

-No, no, no. Cuando a mí me dicen ahora “tú eras director de la Teletón” yo digo, “no, yo era director del espectáculo”. A mí me gustaba el espectáculo y que ayudáramos a los demás era fantástico. Él me comentó de la idea en un viaje a Argentina.

¿Por qué la quería hacer Mario Kreutzberger?

-Porque queríamos hacer algo en grande.

-¿Por un sentido del show más que por un sentido solidario?

-Sí, en un principio sí, pero después se transformó en algo solidario.

ACOSOS, ADN Y OTRAS YERBAS

Dos de los problemas más grandes que ha enfrentado Mario Kreutzberger fue una acusación por acoso sexual en Estados Unidos y una demanda de paternidad, que resultó ser falsa, en Chile. En una de las pocas entrevistas que ha dado, Temy de Kreutzberger reconoció que él le había sido infiel y en otra, que el episodio de la falsa paternidad había sido duro.

-¿Por qué cree que ellos han logrado estar tantos años juntos?

-Ella es su cable a tierra, él no sería nada sin Temy. Además, ella lo admira.

-Hace poco, en una entrevista, él dijo que lo del supuesto hijo puede haber afectado su imagen.

-Es que él se hace la víctima también.

*Extraído de “El Mercurio”. Nota escrita originalmente por Estela Cabezas A. 

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