A los 62 años murió Pedro Lemebel, el “pendiente” Premio Nacional de Literatura

El escritor nacional Pedro Lemebel falleció la madrugada de este viernes, mientras permanecía internado en la Fundación Arturo López Pérez.

La información fue ratificada por su amigo y quien era hasta el momento su vocero, Aldo Perán, quién en Twitter cerca de las 02:00 de la madrugada publicó el mensaje “Me duele esta noche tu partida, amigo”.

Más tarde a través de un comunicado se detalló que “Pedro estuvo aquejado largo tiempo por un cáncer a la laringe y dio una gran lucha contra esta terrible enfermedad, que pretendió dejarlo sin voz, pero ¿quién podría dejar sin voz a Lemebel? Su voz existe y persiste”.

En enero ya había dado cuenta de su deteriorado estado de salud, cuando asistió a un homenaje en su honor en el marco del Festival Santiago a Mil en el Centro Cultural Gabriela Mistral. Allí, apareció sorpresivamente en silla de ruedas y sin la capacidad de hablar.

Nacido el 21 de noviembre de 1952 en Santiago como Pedro Mardones Lemebel, recibió sus primeros conocimientos en el Liceo Industrial de Hombres de La Legua, donde aprendió trabajos que poco utilizaría el resto de su vida.

En 1970 ingresó a la Universidad de Chile, donde se tituló de profesor de Artes Plásticas. Ya en 1979 comenzó a ejercer como docente en dos liceos capitalinos, pero en 1983 fue despedido y nunca más retomó las salas de clases.

Fue durante esa época que tuvo sus primeros acercamientos con la literatura, participando en algunos talleres y concursos. A los 26 años ganó el primer lugar en una competencia poética de la Caja de Compensación Javiera Carrera con su cuento “Porque el tiempo está cerca”.

Tras esto se sumergió en el mundo literario, donde compartió con escritoras feministas como Diamela Eltit y Pía Barros, quienes lo introdujeron y vincularon a la cultura marginal resistente a la dictadura.

En 1986 se produjo uno de los grandes hitos de su historia artística y política, cuando apareció en un encuentro de partidos de izquierda en la Estación Mapocho con tacones altos y una hoz pintada en la cara leyendo su manifiesto “Hablo por la diferencia”. Dicha obra retrata su visión y vivencias de ser un homosexual perteneciente a las clases sociales más bajas en un Chile dirigido por la dictadura.

A fines de los ’80 conoció al poeta Francisco Casas, con quien formó el colectivo “Las Yeguas del Apocalipsis”, el cual se caracterizó por hacer provocadoras interrupciones en actos públicos y exposiciones de arte. Fue en este dúo donde Lemebel se fue transformando en un ícono de la contracultura nacional.

Durante aquella época decidió abandonar su apellido paterno ya que “el Lemebel es un gesto de alianza con lo femenino, inscribir un apellido materno, reconocer a mi madre huacha desde la ilegalidad homosexual y travesti”, según declaró en una entrevista en 1997.

Incluso incursionó en el formato radial, ya que en 1996 creó un programa en Radio Tierra llamado “Cancionero”, donde leía crónicas acompañadas de sonidos y música ambiental.

A finales de la década de los ’90, la figura de Lemebel ya era reconocida tanto a nivel chileno como a nivel internacional. Su obra lo llevó años más tarde a dictar conferencias en las universidades de Stanford y Harvard y a recibir una semana completa de homenajes en la Casa de las Américas de La Habana.

 

Foto: Reproducción

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